En mi época de universitario el “bittorrent” era la fotocopiadora de la esquina. Napster existía pero sólo estaba dedicado a la música y los estudiantes que no querían gastarse una fortuna en libros de texto podían pillar uno fotocopiado si sabían dónde ir y hacían las señas oportunas. Internet ha facilitado las cosas, parece, y hoy en día muchos de los libros que se usan en las facultades están escaneados en redes de intercambio P2P.  Leer

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