A la MPAA –el organismo encargado de controlar la lucha contra la piratería en los cines estadounidenses- deberían encargarle la custodia del maletín nuclear. Ha probado con creces que está preparada para manejar secretos de estado. El lanzamiento de la última película de Batman es el mejor ejemplo: agentes camuflados con gafas de visión nocturna en los cines, una cadena de distribución digna de una película de espías y control absoluto sobre las copias de post producción.  Leer

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