El negocio de la música en cassette, reconozcámoslo, no es que esté precisamente boyante. Incluso las gasolineras y estaciones de servicio han sustituido las cintas de Manolo Escobar y Los Panchos por CDs. Pero Bob Paris ha conseguido hacerse un hueco en el mercado. Hace cinco años, cuando decidió montar un servicio de venta de música por catálogo con cintas, sus amigos pensaron que se había vuelto loco. En plena transición a un mundo de distribución digital de música, mientras las tiendas cerraban y los ejecutivos de las discográficas vendían sus terceras residencias, Bob hubiera tenido más posibilidades de éxito invirtiendo en parcelas de suelo lunar.  Leer

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