A la tienda edad de 8 años, mi madre decidió apuntarme a clases de solfeo y piano. Fue el inicio de un maravillosa experiencia, de un viaje emocionante al mundo de la armonía y los acordes. Duró exactamente dos semanas, el tiempo que tardó el profesor en darse cuenta de que lo máximo que yo podría aportar a la escena de la música es un poco de comedia y alguna lágrima de lástima.  Leer

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