¡Qué alivio! Durante las últimas semanas algunos medios de comunicación han tenido el placer de probar el nuevo iPhone pero, evidentemente, bajo secreto jurado. Firmar un acuerdo de confidencialidad es un arma de doble filo. Por un lado te permite tocar y jugar con el producto durante un tiempo, probar a fondo una máquina. Por otro te silencia, te guste o no, ante cualquier noticia relativa al producto. Durante las últimas semanas han aparecido tarifas y rumores en la red que no he podido recoger en el blog, por ejemplo, por miedo a que alguien creyese que Javier López me chivaba información desde el otro lado del Atlántico. Empiezo a pensar que no merece la pena.  Leer

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