Los japoneses son expertos en el uso de soluciones contraintuitivas. Todos conocemos el ejemplo de las huelgas, donde los trabajadores amplían su jornada laboral para romper el equilibrio de la oferta y la demanda, los tiempos de producción y los límites de almacenaje de la compañía y forzar así a la dirección a negociar (nadie quiere tener 10.000 radios cuando sólo puedes guardar 5.000 y además las vendes con cuentagotas, ni que decir tiene que la situación se agrava con productos perecederos).  Leer

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