El proyecto Creative Commons ha tenido bastante éxito en hacer ver que las leyes tradicionales de derechos de autor son brutalmente restrictivas. Sin embargo, no ha tenido tanto éxito en lograr que los autores concedan las cuatro libertades esenciales, sino que más bien ha sembrado mucha confusión. Mucha gente pone que su web «tiene licencia CC», sin explicitar cuál de ellas. Otros utilizan licencias CC que no permiten el uso comercial ni hacer obras derivadas, por lo que no son mucho mejores que el copyright tradicional. Incluso hay que utiliza el término copyleft para obras que no sólo no son copyleft, sino que ni siquiera son libres. Para aclarar las cosas, nació FreedomDefined, que hace unos días publicó la definición de obra cultural libre. En el mismo sitio, se ha publicado un extenso artículo que explica las razones por las que no usar una licencia -NC. Es necesario estar bien informado para ser conscientes de las restricciones que imponen a nuestras obras la licencia que elijamos.

Via: Quique